

Juega con el tiempo
Un conmovedor puzzle sobre el paso del tiempo.
Durante la niñez, el tiempo pasa de otra manera. Un día cálido dura una eternidad, y sin embargo toda tu infancia parece transcurrir en un segundo. El evocador puzzle The Gardens Between explora conceptualmente este agridulce paso del tiempo de forma literal: tú controlas el tiempo.
The Gardens Between comienza con Frendt y su mejor amiga Arina, que pasan la última noche en su casita del árbol antes de que la familia de Frendt se mude lejos. De pronto, estalla una tormenta y un rayo los envía a un mundo de ensueño en el que deben navegar por una serie de puzzles y revivir los felices recuerdos de su amistad.

Los personajes se mueven por sí mismos y tu papel consiste en desplazar el tiempo hacia delante o hacia atrás. Por ejemplo, al principio del juego consigues que el dúo esquive un montón de trozos de madera rebobinando el tiempo para evitar que los pedazos caigan. En otro momento, Arina salta sobre una sierra gigante clavada sobre un tablón: moviendo el tiempo hacia delante y hacia atrás consigues que salte sobre la sierra hasta romper la madera y caiga despejando el camino para Frendt.
Cada nivel transcurre en una pequeña montaña sin nada alrededor y repleta de referencias a momentos clave de su amistad. Un sendero de la montaña discurre alrededor de una vieja televisión y una consola de videojuegos en recuerdo de los tiempos en los que jugaban juntos a los clásicos de 8 bits. En una referencia a la casa del árbol, también encontramos otra ruta que está llena de planos y materiales de construcción para su elevado fuerte.

Aunque sus puzzles son ingeniosos y exigentes, el verdadero atractivo de este juego está en la sutil narración que impregna cada fase de emotivos detalles, como las cajas empacadas o el camión de la mudanza. Además, sus gráficos maravillosamente surrealistas y una banda sonora sombría pero de fondo optimista contribuyen a sumergir al jugador en una evocadora nostalgia.
The Gardens Between es un juego único que logra conmoverte profundamente. Quizá hasta te inspire a reanudar alguna amistad de la infancia.