

Creatividad sin fin
La imaginación de Philipp Stollenmayer florece con Song of Bloom.
En el año 2018, Philipp Stollenmayer creó el que es, objetivamente hablando, el mejor juego de lanzar tocino que hay en el App Store.
Lleno de carne, problemas de física y juegos de palabras, Bacon—The Game pertenece a una exitosa trilogía alimenticia en la que encontramos otras dos delicias: Pancake—The Game y Burger—The Game. Con su estreno, Stollenmayer coronaba una increíblemente prolífica racha de lanzamientos. De hecho, tiene 20 juegos en el App Store, una cifra extraordinaria para un desarrollador de sólo 28 años.
Pero para su app ganadora del Apple Design Award 2020, Song of Bloom, Stollenmayer sintió la necesidad de crear algo completamente diferente.

“No me gusta hacer siempre las mismas cosas”, comenta Stollenmayer desde su casa en Riedstadt, un pequeño pueblo cerca de Frankfurt, Alemania. “Quiero divertirme, y si me la paso bien se refleja en lo que hago”.
Con esa teoría, es evidente que Stollenmayer se la debió pasar de maravilla creando Song of Bloom. Estéticamente es un abstracto océano que superpone múltiples estilos artísticos, visuales y conceptos narrativos. Temáticamente es una exótica mezcla de lógica, arte y (casi) azar: en un nivel tendrás que mover monumentos antiguos, en otro te tocará tejer un poco (cosa que aprendió Stollenmayer mientras desarrollaba la app).
A veces, para resolver un nivel tendrás que mover el iPhone o iPad, conectar el cargador o prender la lamparita. Casi siempre, el juego hará algo que no esperas. No queremos hacer spoilers: las sorpresas son una parte esencial en el diseño de Song of Bloom.

“Las ideas eran infinitas”
Stollenmayer hizo Pancake en un día, pero Song of Bloom es producto de un año y medio de trabajo. Para lograr el arte del juego, el desarrollador adquirió nuevas habilidades de forma autodidacta: crear gráficos 3D, integrar videos en vivo al juego, hacer animaciones con hilo o barro. “Empecé con un pequeño video que había grabado en el mar, y una cosa llevó a la otra y a la otra”, nos cuenta. “Las ideas eran infinitas”.
Ese torrente de creatividad generó sus propios contratiempos. “Las ideas llegaban más rápido que la historia, así que decidí dejar la app un poco abierta”, explica. “Por eso, alguien puede ver en ella una crítica a la contaminación ambiental, otra persona pensará que es una crítica a la superpoblación. Intenté que no quedará muy claro de qué va el juego, pero que tampoco fuera una idea tan vaga que llegara a ser molesta”.
Aunque Stollenmayer ha publicado 20 juegos, Song of Bloom supone su primera incursión en el terreno de la narración. “No soy de esos gamers que juegan por una historia complicada”, dice riéndose. “Para mí es nada más de ‘sí, hay que matar al líder contrario’”.

Así, Stollenmayer buscó la ayuda de Bennett Foddy, autor de Getting Over It, un juego de culto. “Él sabe cómo contar historias, y me llevó en esa dirección. Estoy muy contento de que lo haya hecho”. El resultado es una historia sorprendentemente conmovedora que toca el sentido de lo humano: en una escena, un personaje del juego se pregunta en qué momento dejamos de apreciar lo que nos rodea.
A pesar de su naturaleza experimental, Song of Bloom nos habla de una experiencia más actual y universal que nunca.
“El juego trata de cómo lidiar con el aislamiento”, reflexiona Stollenmayer. “Y de darse cuenta de que volver a empezar no necesariamente tiene que hacernos mirar atrás para ver lo que se ha perdido. Puede hacernos ver hacia delante para buscar una oportunidad de empezar algo nuevo y genial”.